Es una enfermedad producida por el bacilo Mycobacterium tuberculosis (bacilo de
Koch).
E P I D E M I L O G Í A
Cada año se producen
en el mundo 8 millones de nuevos casos y casi 3 millones de muertes. La mayoría
de ellos se dan en países en vías de desarrollo, aunque su incidencia ha
aumentado de forma considerable en todo el mundo.
España es
uno de los países occidentales con una incidencia más elevada. Ver figuras:
1. TUBERCULOSIS
INTRAPULMONAR
No todas las
personas infectadas con el bacilo desarrolla la enfermedad. La mayor parte sufren
un cuadro asintomático o asociado a síntomas leves similares a los de una infección
respiratoria viral (primoinfección o tuberculosis primaria):
1.1. Primoinfección.
Tan sólo un 10% de las personas con primoinfección desarrollarán la enfermedad tuberculosa: la
mitad de ellos en los primeros meses tras la primoinfección y el restante 5%
la desarrollarán tardíamente, incluso décadas después.
En la mayoría
de los casos, es asintomática y se resuelve sin que el paciente lo note (s.t.
en niños), diagnosticándose posteriormente al realizarse la prueba de la tuberculina
o por la observación de cicatrices pulmonares en una radiografía de tórax.
En caso de
presentar clínica, suele hacerlo como un síndrome febril con afectación del
estado general.
En casos más
severos, puede cursar con fiebre elevada, pérdida de peso y afectación
extrapulmonar.
1.2. Tuberculosis
postprimaria.
Es la
enfermedad causada por la reactivación de bacilos que quedaron latentes en
ganglios linfáticos o en cualquier otro órgano, principalmente en los pulmones (un
80%).
2. TUBERCULOSIS EXTRAPULMONAR
Suele
iniciarse de forma insidiosa con tos productiva, astenia y sudoración de meses
de evolución o con un comienzo agudo con hemoptisis, fiebre elevada, astenia y tos
productiva, siendo éste el síntoma más característico. No es infrecuente que se
asocie a pleuritis, síndrome febril y dolor torácico de aparición súbita (s.t. en
adultos jóvenes):
- Tuberculosis miliar. Diseminación hematógena del bacilo a los demás órganos. Suele ser de semanas de evolución con fiebre,
anorexia, sudoración nocturna, adenopatías y lesiones cutáneas. No es muy
frecuente y suele ocurrir en personas inmunodeprimidas.
- TB ósea: afectación de cuerpos
vertebrales produciendo principalmente dolor en los discos
intervertebrales.
- TB genitourinaria: suele ser asintomática, aunque puede cursar con disuria, dolor lumbar, fiebre, astenia, y anorexia.
- TB meníngea: cuadro general de fiebre y
astenia con posterior aparición de cefalea, rigidez de nuca, hipertensión
endocraneal, fotofobia y signos neurológicos focales.
MEDIO DE TRANSMISIÓN
La
transmisión del bacilo de Koch se produce directamente de persona a persona,
habitualmente a partir de la persona con enfermedad pulmonar que exhala bacilos a través de la vía aérea con la tos, expectoración y al hablar.
Generalmente,
es preciso un contacto íntimo y prolongado entre el huésped y el receptor para
que se produzca el contagio.
Otras formas
de transmisión como la digestiva, han perdido importancia por la aplicación de medidas
higiénicas como la pasteurización de la leche.
D I A N Ó S T I C O
El
Mycobacterium tuberculosis es un bacilo de crecimiento lento, pudiendo tardar
hasta 8 semanas en desarrollarse en estos medios de cultivo y las técnicas
de tinción no son muy sensibles, por lo que cuando la sospecha clínica es alta, está indicado iniciar el tratamiento
hasta que los resultados de los cultivos estén disponibles.
T R A T A M I E N T O
Responde
bien a los tratamientos antibióticos actuales. En general, a las dos semanas de
iniciado éste, el paciente infectado deja de ser contagioso e inicia una
recuperación progresiva del estado general. A las pocas semanas, la mayor parte
de los enfermos pueden llevar una vida normal.
El bacilo de
Koch es muy resistente y tiende a desarrollar resistencias cuando los antibióticos se emplean de forma aislada. Por ello,
se recomienda combinar de 2 o 3 antibióticos, entre los que se encuentran la isoniacida, rifampicina,
pirazinamida, etambutol y estreptomicina como primera elección.
Como
profilaxis, en personas que han estado expuestas a la infección por contacto
íntimo, sí está indicado el tratamiento con un solo antibiótico.
El
tratamiento se puede realizar de forma ambulatoria, aunque se requiere
aislamiento respiratorio, al menos las dos primeras semanas.
Actualmente, no está indicada la vacunación sistemática en España.