viernes, 3 de julio de 2020

Balance hídrico

Es la estimación de los ingresos y pérdidas de líquidos en un paciente para conseguir un control estricto de su hidratación. El balance hídrico puede ser positivo, negativo o neutro.

Como siempre, debe ser anotado en el registro de cuidados del paciente.

I N G R E S O S

- Líquidos: 1000-1300 ml.
- Alimentos: 700-1000 ml.
- Agua de oxidación*: 300 ml. 
- Otros ingresos a tener en cuenta:
  • Sueros.
  • Fármacos vía IV: perfusiones continuas, intermitentes y bolos de un volumen mayor a 10 ml.
  • Nutrición enteral o parenteral.
  • Hemoderivados.

E G R E S O S

- Diuresis: 900-1.500 ml. L
a diuresis suele estar en torno a los 0´5 ml/kg/hora en adultos, 1 ml/kg/hora en niños y 2 ml/kg/hora para lactantes.
- Heces: 150 ml.
- Pérdidas insensibles**:
  • Transpiración: 600 ml.
  • Respiración: 400 ml.
- Otras pérdidas:
  • Drenajes quirúrgicos.
  • Fiebre: añadir 20 ml/hora por cada grado por encima de 37º.
  • Taquipnea: sumar 4 ml/h por cada 5 respiraciones a partir de 20 r.p.m.
  • Diaforesis profusa: 20-40 ml/hora.
  • Paciente intubado: añadir 20 ml/h.


(*) Agua resultante del metabolismo de los alimentos sólidos ingeridos.
(**) Una forma aproximada de calcular las pérdidas sensibles es multiplicando el peso del paciente (en Kg) X 0´7 X nº de horas.

lunes, 15 de junio de 2020

Síndrome y enfermedad de Cushing

El síndrome de Cushing es un conjunto de trastornos clínicos causados por un aumento crónico de las concentraciones sanguíneas de cortisol por cualquier causa.

La enfermedad de Cushing se refiere a una hiperfunción de la corteza suprarrenal estimulada por un exceso de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH) por la hipófisis y suele ser secundaria a:

  • Edema hipofisiario (E24.0).
  • Síndrome de ACTH ectópica (E24.3): tumor no hipofisario (como un carcinoma de pulmón).
  • Iatrogénica (E24.2). Administración de ACTH con fines terapéuticos.

La hiperfunción suprarrenal independiente de la ACTH suele deberse a:
  • La administración terapéutica de corticoides.
  • Presencia de adenomas o carcinomas suprarrenales.
  • Displasia suprarrenal.

SIGNOS Y SÍNTOMAS
  • Rostro en forma de luna llena.
  • Obesidad troncal con extremidades delgadas.
  • Panículos adiposos supraclaviculares y nucal prominentes (giba de búfalo).
  • Debilidad.
  • Hematomas.
  • Piel delgada y atrófica con cicatrización dificultosa.
  • Estrías abdominales de color púrpura.
  • Con frecuencia: HTA, litiasis renal, osteoporosis, intolerancia a la glucosa, inmunodepresión y trastornos mentales.
  • En niños, es característica la detención del crecimiento.
  • En mujeres, aumento de la producción de andrógenos con irregularidad menstrual, hipertricosis, alopecia y otros signos de virilización.

DIAGNÓSTICO

Se sospecha en pacientes con signos y síntomas característicos y cortisolemia elevada. La confirmación y determinación de la causa, suele requerir estudios hormonales:

  • Concentración urinaria de cortisol libre.
  • Prueba de supresión con dexametasona.
  • Niveles de cortisol sérico o salival a la medianoche.
  • Concentraciones séricas de ACTH.

Y pruebas de apoyo al diagnóstico por la imagen: TAC, RM (en embarazadas), gammagrafía o PET.

TRATAMIENTO

Depende de la causa:

  • Administración de potasio (o fármacos ahorradores de potasio como la espironolactona).
  • Inhibidores suprarrenales como la metirapona, el mitotano, o el ketoconazol.
  • Cirugía o radioterapia para eliminar los tumores hipofisarios, suprarrenales o productores de ACTH ectópica.
  • A veces, somatostatina, agonistas de la dopamina o mifepristona.
  • Dieta hiperproteica en todos los casos.

martes, 2 de junio de 2020

La vía intraósea (VIO). Nociones

Es un acceso vascular para situaciones de emergencia cuando la vía venosa periférica es inaccesible, dificultosa o requiere demasiado tiempo o intentos. Se trata de una medida de carácter temporal, debiendo reemplazarse tan pronto como sea posible para disminuir así el riesgo de osteomielitis.


VENTAJAS

La médula ósea no se colapsa y admite cualquier fármaco, fluido o sangre a dosis similares a las utilizadas en la vía venosa. Además, la técnica de inserción es sencilla, rápida y segura, con un índice de aciertos superior al 90% y sin grandes complicaciones.

INDICACIONES

  1. Imposibilidad de obtener un acceso venoso urgente.
  2. Grandes quemados, pacientes en estado de shock, hipovolemia, PCR, politraumatizados graves o con edemas severos.
  3. También permite extraer muestras de sangre para determinación de gases, hematimetría y bioquímica.

CONTRAINDICACIONES
  • Fractura del hueso a implantar.
  • Hueso previamente puncionado.
  • Extremidades inferiores en pacientes con traumatismo abdominal grave.
  • Osteoporosis severa, tumores óseos,...
  • Infecciones, celulitis, osteomielitis,...
  • Quemadura en el lugar de punción.

DISPOSITIVOS MANUALES, POR DISPARO Y TALADROS:



SITIOS DE INSERCIÓN
  1. Menores de 6 años: fémur distal, tibia proximal y distal, cresta ilíaca y trocánter mayor.
  2. A partir de 6 años y adultos: tibia proximal y distal, cresta ilíaca, radio, cúbito distal y esternón (siempre y cuando no se requiera masaje cardiaco).

CUIDADOS DE ENFERMERÍA
  • Al tratarse de un acceso al torrente sanguíneo, los cuidados que requiere son similares a los de una vía venosa.
  • Una vez colocado, aspirar medula ósea o sangre con una jeringa.
  • Posteriormente, inyectar 10 ml de suero fisiológico.
  • Fijar la vía convenientemente.
  • Conectar al sistema de perfusión una alargadera con llave de tres pasos, fijando el sistema a la piel.
  • Para retirar la VIO, aplicar un antiséptico antes de la extracción del catéter y presionar durante 5 minutos con una gasa estéril.
  • Observar la zona de punción en las horas siguientes a su retirada.

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jueves, 14 de mayo de 2020

El vendaje israelí

Creado por Bernard Bar-Natan en los años 80 ante la necesidad de evolucionar el vendaje compresivo utilizado hasta entonces en las actuaciones militares del ejército Israelí (IDF).

Se trata de una venda diseñada para el tratamiento in situ de heridas con abundante sangrado y que requieren una hemostasia inmediata.

Fabricado con material resistente, incluye un apósito estéril no adherente de 10 o 15 cm que ejerce una presión inmediata y constante sobre el punto de sangrado. Cuenta, además, con un sistema de fijación y retención que evita que éste pierda fuerza mientras está colocado (imagen).


M O D O de U S O :



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viernes, 1 de mayo de 2020

Síndrome de Kawasaki (M30.3)

Descrito por primera vez en Japón por el médico que lleva su nombre (1960), el síndrome de kawasaki es una vasculitis arterial generalizada que debuta como un cuadro febril que no responde a antibióticos. Su complicación más temida es la aparición de aneurismas coronarios, algo que ocurre hasta en el 20% de los casos y que provoca una mortalidad del 2%, si no se administra el tratamiento adecuado.

De causa desconocida, se sospecha de una predisposición genética que condiciona una reacción inmunológica excesiva frente a una infección de origen vírico.

Se trata de una enfermedad rara: 9 de cada 10.000 niños en Asia, región donde es más frecuente. El 85% se da en niños con una edad comprendida entre los 6 meses y los 5 años.

DIAGNÓSTICO

En ausencia de pruebas diagnósticas específicas, el diagnóstico es eminentemente clínico y requiere la presencia de fiebre de más de cinco días de evolución junto con, al menos, cuatro de los siguientes síntomas:

  1. Eritema palmar y plantar, edema en manos y pies (en la fase aguda).
  2. Descamación de los dedos de manos y/o pies (fase subaguda).
  3. Exantema polimorfo en torso.
  4. Inyección conjuntival bilateral.
  5. Labios fisurados y eritematosos, lengua aframbuesada e hiperemia faríngea.
  6. Adenopatía cervical (>1,5 cm diámetro).
También son frecuentes la irritabilidad, el dolor abdominal y articular y la ictericia.

Ecocardiografía: miopericarditis y aneurismas coronarios (que pueden desaparecer o continuar una vez resuelto el cuadro febril).

KAWASAKI INCOMPLETO

Es el que se da en pacientes que no cumplen el criterio anterior; por lo que su diagnóstico se hace a partir de las lesiones de las arterias coronarias que se observan en la ecocardiografía.

Este tipo es más frecuente en edades tempranas, con mayor riesgo de enfermedad coronaria, de ahí la importancia de un diagnóstico y tratamiento precoces.

KAWASAKI ATÍPICO

Aquellos casos en que la presentación de la enfermedad tiene una clínica atípica (p.e., afectación renal, abdomen agudo, derrame pleural...).

TRATAMIENTO

Administracion inicial de AAS e inmunoglobulinas a dosis altas para disminuir la incidencia de aneurismas coronarios. Los pacientes que desarrollan aneurismas múltiples, suelen requerir anticoagulación.


lunes, 13 de abril de 2020

Flujometría o uroflujometría

Es la medida del volumen de orina que el paciente es capaz de eliminar por unidad de tiempo (expresada en ml/segundo). Se suele realizar en consulta a pacientes que presentan problemas al orinar o de forma rutinaria para valorar la vejiga, la uretra y la próstata.

Para realizarla, el paciente tiene que orinar en un dispositivo llamado flujómetro (fig.1).

PARÁMETROS

El flujo miccional de una persona no es constante, sino que varía a lo largo de la micción, dando lugar a unas curvas de flujo (fig.2) y unos parámetros característicos:

  1. El flujo máximo (Qmax): valor máximo que alcanza el flujo miccional.
  2. Volumen miccional: cantidad total de orina eliminada.
  3. Tiempo de flujo: suma de todos los tiempos parciales durante los cuales el paciente está orinando.
  4. El tiempo de micción: tiempo transcurrido desde que el paciente inicia la micción hasta que finaliza. Coincide con el tiempo de flujo siempre que no haya interrupción de la orina.
  5. Flujo medio: Cociente entre el volumen miccional y el tiempo de flujo.

PREPARACIÓN DEL PACIENTE

  • Se recomienda orinar 3 horas antes de la prueba.
  • Posteriormente, beber unos 200 ml de agua cada 20-30 minutos, para que la vejiga se llene lentamente.
  • Una vez en la consulta, el paciente avisará al enfermer@ cuando la vejiga esté llena, pero sin llegar a su capacidad máxima.
  • La prueba debe hacerse sin prisas, en una habitación cerrada, tranquila y empleando todo el tiempo que el paciente necesite para que la micción se haga en las condiciones adecuadas.
No son válidas las pruebas con una muestra de menos de 150 ml de orina, cuando la vejiga esté a su máxima capacidad o si el paciente ha hecho esfuerzo para orinar.

RESIDUO POSTMICCIONAL

Tras la flujometría, también es importante medir la orina residual, es decir, la cantidad de orina que queda en la vejiga tras vaciarla. Se suele medir mediante una ecografía de la zona suprapúbica

Un residuo mayor al 30% del volumen total orinado, puede ser indicio de alguna patología.